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viernes, 17 de junio de 2011

Solo dilo.


Vives encerrado en ti mismo, piensas cada una de las letras que componen las palabras de tus frases y oraciones para no herir a nadie, para que nadie te hiera, para mantenerte en el equilibrio perfecto, alejado de la locura y la pasión, del horror y el desamor, del hielo y del calor...
Tú no estás vivo.

Quiero pedir perdón por todos los perdones que he pedido sin razón; por todas las disculpas que jamás debería haber pronunciado; por todo lo que no he dicho y debería haberlo gritado hasta quedarme sin voz y escupir sangre; por cada noche perdida cavilando sobre la estructura perfecta de una oración jamás pronunciada, jamás escrita, jamás descartada y jamás aceptada; por cada cremallera impuesta en mis propios labios.

Solo dilo, di lo que debas decir cuando debas hacerlo; lánzate y estámpate contra todos los suelos y paredes que encuentres: algunos serán de algodón.
Solo date la oportunidad de no pensar, de sentir y de volar, de dejarte llevar por los sentimientos y emociones que te embriagan y de los que te alejas.
Olvida lo políticamente correcto, olvida qué significa la presión; recuerda la pasión, los rayos del sol calentando cada milímetro de tu piel y la brisa marina rodeando tu habitación.

Vamos a dejarnos ir, vamos a dejarnos volver.
Vamos a decirlo todo y a no decir nada.
Vamos a ser la generación destrozada, destruída y destructora, ignorada e ignorante, maldita, repudiada, estereotipada, atacada, luchadora, salvaje, fuerte... vamos a ser el eslabón perdido de la historia, así que solo dilo, solo lo recordará quien deba hacerlo.

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